Hoy hemos tenido el privilegio de visitar, junto a la comunidad SeniorLab del Citilab-Cornellà, el Barcelona Supercomputing Center (BSC), guiados por Oriol Riu Valenti.
Ha sido una experiencia inspiradora descubrir cómo el supercomputador MareNostrum 5 pone su enorme capacidad de cálculo al servicio de la ciencia y la sociedad: desde la investigación biomédica hasta la predicción climática, la inteligencia artificial o el desarrollo de soluciones para los grandes retos de nuestro tiempo.
Pero más allá de la tecnología, esta visita nos recuerda algo fundamental: el conocimiento no tiene edad. Mantener la curiosidad, seguir aprendiendo y comprender cómo evoluciona el mundo es una oportunidad que nos enriquece en cualquier etapa de la vida. Espacios como el BSC y comunidades como SeniorLab demuestran que aprender, compartir y hacerse preguntas sigue siendo una forma poderosa de innovar y de participar activamente en la sociedad.
Gracias a Oriol Riu y al equipo del BSC por una visita tan didáctica, y a todas las personas de SeniorLab por demostrar, una vez más, que la curiosidad no se jubila.






